LAS INUNDACIONES Y CATÁSTROFES LIGADAS AL AGUA
La dura y triste realidad es que las inundaciones y catástrofes ocasionadas por el agua, mismas que aquejan a la humanidad y al mundo entero es consecuencia de nuestras propias acciones, de nuestros abusos sobre el manejo de tan valioso líquido, de considerar que es un recurso que nunca se acabará, de ser partícipes en la contaminación irracional que va a desembocar en los diversos ríos, lagos, mares, etc. De propiciar los factores que alteran al propio entorno y desequilibran al ciclo vital del planeta.
Todo esto nos afecta de manera directa e indirectamente; horrible y tristemente tenemos que aprender cuando los eventos desastrosos y devastadores han arrasado con poblaciones enteras por ocupar espacios que son propios de caudales naturales del agua o que han sido rellenados con desperdicios y ocasionan desvíos fluviales acabando con la vida de inocentes; otro de los problemas actuales han sido los desgajamientos de cerros que tapan a comunidades enteras y que estos han sido originados por la tala inmoderada de los bosques, desequilibrando el ciclo del agua y haciendo que en periodos prolongados se dejen venir los torrentes de lluvias que reblandecen los cerros y generan aludes que traen muerte y destrucción.
Sin mencionar que los propios ciclos normales o estacionales se han trasformado drásticamente a consecuencia de la intervención humana; motivo por el cual se han tenido épocas de huracanes y ciclones de forma intensa o en destiempo; ciclos de sequías y escasez de agua para subsistir justamente en lugares que antes de contaba con abundancia de agua, incendios que arrasan con los pocos árboles que han quedado sin talar, desbordamiento de ríos e inundaciones prolongadas en diversas partes del mundo, generando así un descontrol total.
Según las investigaciones se dice que esta generación ha sido de las más devastadoras y destructivas que ha tenido el planeta, ya que ha sido la causante de una serie de deformaciones, contaminaciones y extinciones que jamás se había visto en toda la historia.
Amargamente esa es la realidad y por cuestiones de intereses privados, económicos, políticos y hasta sociales no se ha realizado acciones que conlleven verdaderos resultados que aporten una solución real y factible a tan terrible futuro que nos espera.
Considero que es la responsabilidad de todos nosotros tratar de remediar un mal que nos aqueja y que nos está comiendo lentamente y que en generaciones venideras solo tendrán un vago recuerdo de que existían ríos y lagos enormes y que el agua no tenía precio ni se le daba un valor como tal; justamente como lo cuentan algunas personas mayores que les toco vivir en un lugar donde el agua era pura y cristalina y que jamás había existido tal deformación.
Nosotros como docentes, debemos considerarnos dichosos de tener en nuestras manos la herramienta que nos brinde poder orientar e informar a nuestros alumnos para que ellos valoren y cuiden a tan valioso y preciado líquido como lo es el agua “diamante que mantiene la vida”.
Muchas gracias, Su compañera Arely Aranda
La dura y triste realidad es que las inundaciones y catástrofes ocasionadas por el agua, mismas que aquejan a la humanidad y al mundo entero es consecuencia de nuestras propias acciones, de nuestros abusos sobre el manejo de tan valioso líquido, de considerar que es un recurso que nunca se acabará, de ser partícipes en la contaminación irracional que va a desembocar en los diversos ríos, lagos, mares, etc. De propiciar los factores que alteran al propio entorno y desequilibran al ciclo vital del planeta.
Todo esto nos afecta de manera directa e indirectamente; horrible y tristemente tenemos que aprender cuando los eventos desastrosos y devastadores han arrasado con poblaciones enteras por ocupar espacios que son propios de caudales naturales del agua o que han sido rellenados con desperdicios y ocasionan desvíos fluviales acabando con la vida de inocentes; otro de los problemas actuales han sido los desgajamientos de cerros que tapan a comunidades enteras y que estos han sido originados por la tala inmoderada de los bosques, desequilibrando el ciclo del agua y haciendo que en periodos prolongados se dejen venir los torrentes de lluvias que reblandecen los cerros y generan aludes que traen muerte y destrucción.
Sin mencionar que los propios ciclos normales o estacionales se han trasformado drásticamente a consecuencia de la intervención humana; motivo por el cual se han tenido épocas de huracanes y ciclones de forma intensa o en destiempo; ciclos de sequías y escasez de agua para subsistir justamente en lugares que antes de contaba con abundancia de agua, incendios que arrasan con los pocos árboles que han quedado sin talar, desbordamiento de ríos e inundaciones prolongadas en diversas partes del mundo, generando así un descontrol total.
Según las investigaciones se dice que esta generación ha sido de las más devastadoras y destructivas que ha tenido el planeta, ya que ha sido la causante de una serie de deformaciones, contaminaciones y extinciones que jamás se había visto en toda la historia.
Amargamente esa es la realidad y por cuestiones de intereses privados, económicos, políticos y hasta sociales no se ha realizado acciones que conlleven verdaderos resultados que aporten una solución real y factible a tan terrible futuro que nos espera.
Considero que es la responsabilidad de todos nosotros tratar de remediar un mal que nos aqueja y que nos está comiendo lentamente y que en generaciones venideras solo tendrán un vago recuerdo de que existían ríos y lagos enormes y que el agua no tenía precio ni se le daba un valor como tal; justamente como lo cuentan algunas personas mayores que les toco vivir en un lugar donde el agua era pura y cristalina y que jamás había existido tal deformación.
Nosotros como docentes, debemos considerarnos dichosos de tener en nuestras manos la herramienta que nos brinde poder orientar e informar a nuestros alumnos para que ellos valoren y cuiden a tan valioso y preciado líquido como lo es el agua “diamante que mantiene la vida”.
Muchas gracias, Su compañera Arely Aranda

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